Salud mental y alto rendimiento: ¿realmente hay que elegir?
Rendir de forma sostenible sin perderte a ti mismo
El alto rendimiento puede ofrecer propósito, crecimiento, relaciones significativas y experiencias difíciles de encontrar en otros lugares. Pero también puede exponer a las personas a presión sostenida, incertidumbre, evaluación constante y una identidad demasiado dependiente de los resultados.
Cuidar la salud mental no significa renunciar a la ambición ni conformarse con rendir menos. Significa construir las condiciones necesarias para que el rendimiento pueda sostenerse por largo tiempo sin que la persona desaparezca detrás de aquello que intenta conseguir.
La falsa elección entre rendir y estar bien
En los contextos de alta exigencia todavía existe la idea de que cuidar la salud mental puede volver a una persona menos competitiva, menos resistente o menos comprometida.
Esta creencia genera una elección aparentemente inevitable: perseguir el rendimiento o proteger el bienestar.
Pero ambos objetivos no son necesariamente opuestos. Una persona puede exigirse, asumir riesgos, tolerar momentos difíciles y perseguir metas ambiciosas sin dejar de atender su salud mental. Del mismo modo, continuar cumpliendo y obteniendo resultados no demuestra automáticamente que esté bien.
Seguir rindiendo no siempre significa estar bien. Y cuidar la salud mental no significa dejar de querer rendir.
La cuestión no es elegir entre exigencia y bienestar, sino comprender qué tipo de exigencia favorece el desarrollo y cuál comienza a generar un coste difícil de sostener.
La salud mental es más que la ausencia de un problema
La salud mental no consiste únicamente en no presentar ansiedad, depresión u otro problema psicológico. También incluye la posibilidad de reconocer los propios recursos, responder ante las demandas, mantener relaciones significativas, tomar decisiones con cierta autonomía y encontrar sentido en lo que se hace.
Esto significa que bienestar y problemas de salud mental no son estados opuestos. Un deportista puede atravesar momentos difíciles y conservar recursos importantes. También puede continuar rindiendo a un nivel elevado mientras su bienestar, sus relaciones o su identidad empiezan a deteriorarse.
Por eso el rendimiento visible no siempre es un indicador fiable de cómo se encuentra una persona.
La pregunta no debería ser solamente «¿continúa funcionando?», sino también:
¿Qué coste está teniendo ese funcionamiento?
¿Qué recursos le permiten sostenerlo?
¿Puede pedir ayuda cuando la necesita?
¿Qué ocurre con su identidad cuando los resultados no llegan, o cuando va cumpliendo etapas?
¿Su entorno facilita el desarrollo o únicamente exige respuestas?
El alto rendimiento puede fortalecer y también desgastar
El deporte y otros contextos de alta exigencia no son por definición saludables o perjudiciales. Su influencia depende de cómo se viven y de las condiciones que se construyen alrededor de las personas.
Puede fortalecer cuando ofrece:
Una dirección significativa.
Sensación de competencia y crecimiento.
Relaciones de confianza.
Pertenencia a un equipo o comunidad.
Retos ajustados y oportunidades de aprendizaje.
Espacios de recuperación.
Capacidad para participar en decisiones importantes.
Acceso a apoyo cuando aparecen dificultades.
Puede desgastar cuando predominan:
La evaluación constante y el miedo a equivocarse.
La incertidumbre sobre el propio rol o futuro.
La falta de recuperación.
La normalización del sufrimiento.
Relaciones basadas únicamente en el resultado.
La dificultad para hablar sin temor a consecuencias.
Una identidad reducida al rendimiento.
La responsabilidad individual de soportarlo todo.
No se trata de eliminar todas las demandas. El alto rendimiento seguirá siendo exigente. Se trata de diferenciar entre las demandas que movilizan el desarrollo y aquellas que, por su intensidad, duración o contexto, terminan debilitando los recursos necesarios para responder.
La salud mental no depende solamente del deportista
Cuando alguien empieza a tener dificultades, es frecuente pensar que necesita más herramientas, más disciplina o mayor fortaleza mental.
Sin embargo, las personas no rinden aisladas.
La salud mental también se construye a través de las relaciones, las decisiones, las prácticas y los mensajes presentes en el entorno. El entrenador, la familia, los compañeros, los profesionales de apoyo y la organización pueden convertirse en recursos importantes o añadir nuevas fuentes de presión.
Por eso no siempre basta con enseñar al deportista a gestionar mejor lo que ocurre. También es necesario observar qué está intentando gestionar, qué condiciones mantienen la dificultad y qué posibilidades reales tiene de introducir cambios.
La responsabilidad personal importa, pero no puede convertirse en la obligación de adaptarse indefinidamente a cualquier contexto.
El alto rendimiento como una expedición
En una investigación realizada con 318 deportistas de alto rendimiento de seis países europeos, exploramos cómo comprendían el apoyo a su salud mental.
Sus respuestas dieron forma a la metáfora de una expedición de montaña. La expedición representa el alto rendimiento: una trayectoria exigente, incierta y significativa en la que alcanzar una cima importa, pero no constituye la única parte del viaje.
Preparar la expedición
Comprender las demandas, anticipar dificultades y decidir qué apoyo será necesario antes de comenzar.
Preparar la mochila
Reconocer los recursos personales, las experiencias y las herramientas que cada persona lleva consigo.
Construir un campamento base
Contar con relaciones y entornos donde sea posible recuperarse, sentirse seguro y volver a tomar perspectiva.
Encender el walkie-talkie
Mantener canales de comunicación accesibles y saber cómo pedir ayuda cuando la situación cambia.
Atacar la cumbre
Perseguir objetivos ambiciosos sin perder la capacidad de ajustar la ruta, reconocer los límites y tomar decisiones.
Debriefing
Procesar lo vivido, recuperar recursos y transformar la experiencia en aprendizaje para el siguiente desafío.
La metáfora recuerda que la salud mental no depende únicamente de la fortaleza de quien asciende. También depende de la preparación, el equipo, la comunicación, las condiciones y las decisiones que se toman durante el camino.
Cómo trabajo
Mi trabajo parte de una idea sencilla: no existe una versión separada de la persona que compite, trabaja o rinde.
Exploramos cómo se relacionan tus objetivos, tu historia, las demandas actuales, tus recursos y el entorno en el que intentas avanzar. Podemos trabajar con herramientas concretas para responder ante la presión, pero sin reducir el proceso a controlar pensamientos o eliminar emociones.
El objetivo no es ayudarte a tolerar indefinidamente más exigencia. Es comprender qué está ocurriendo, ampliar tus posibilidades de respuesta y construir una forma de rendir que sea eficaz, propia y sostenible.
Trabajo individual
Acompaño a deportistas y profesionales que quieren mejorar su rendimiento, pero también comprender el coste que están teniendo la presión, la autoexigencia, las transiciones o la incertidumbre.
Conoce la psicología del rendimiento →
Trabajo con organizaciones
También trabajo con organizaciones deportivas y entornos de alta exigencia que quieren comprender cómo sus prácticas, relaciones y decisiones influyen en la salud mental de sus personas.
Investigación y experiencia profesional
Soy Max Devoto, psicólogo clínico del deporte e investigador en salud mental y alto rendimiento. Desde hace más de 17 años trabajo en contextos clínicos, deportivos y académicos, acompañando a personas que buscan funcionar y rendir mejor en situaciones de alta exigencia.
Actualmente finalizo mi doctorado en Psicología de la Salud y del Deporte en la Universitat Autònoma de Barcelona. Mi investigación se ha desarrollado junto a deportistas, familias, profesionales y organizaciones de alto rendimiento, además de proyectos europeos orientados a trasladar el conocimiento sobre salud mental a la práctica.
Preguntas Frecuentes
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No necesariamente. El alto rendimiento puede favorecer el propósito, el crecimiento, las relaciones y la sensación de competencia. También puede generar desgaste cuando existe presión sostenida, falta de recuperación, incertidumbre, relaciones difíciles o una identidad excesivamente dependiente del resultado. Su impacto depende tanto de las demandas como de los recursos personales y contextuales disponibles.
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LaSí. Algunas personas mantienen un rendimiento elevado mientras atraviesan ansiedad, agotamiento, problemas de ánimo o dificultades personales. La capacidad para continuar funcionando puede hacer que el problema pase inadvertido. Por eso el resultado deportivo no debería utilizarse como indicador de salud mental.
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No. Cuidar la salud mental no significa evitar la exigencia ni renunciar a objetivos importantes. Puede ayudar a que la persona se relacione con la presión de una manera más flexible, tome mejores decisiones y construya recursos que permitan sostener el rendimiento durante más tiempo.
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Conviene buscar apoyo cuando la presión empieza a afectar de manera persistente el ánimo, el descanso, las relaciones, la motivación o la forma de relacionarte contigo mismo. No es necesario esperar a encontrarte en una crisis. También puede trabajarse constantemente, sobre todo durante transiciones, lesiones, cambios de rol o periodos de alta exigencia.
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Los clubes y organizaciones pueden promover una cultura que cultive la salud mental. También pueden proteger la salud mental identificando las demandas y los riesgos presentes en su entorno, formando a entrenadores y profesionales, creando canales seguros de comunicación y definiendo con claridad qué hacer cuando alguien necesita apoyo. También deben revisar cómo sus decisiones, relaciones, calendarios y prácticas cotidianas influyen en el bienestar de los deportistas.
No basta con ofrecer una charla aislada o pedir a cada persona que aprenda a gestionar mejor la presión. La salud mental necesita integrarse en el funcionamiento habitual de la organización, con responsabilidades definidas, acceso a apoyo especializado, participación de los deportistas y evaluación de las medidas implementadas.
Rendimiento y salud mental pueden formar parte del mismo camino
No necesitas renunciar a tus objetivos para cuidar de ti. Si quieres construir una manera más propia y sostenible de responder ante la exigencia, podemos comenzar comprendiendo qué está ocurriendo y qué necesitas en este momento.
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